Un error común que vemos con emprendedores alrededor del mundo es el tratar de comenzar demasiado grande.
Aunque nuestra visión del negocio y misión pueden y deben ser grandes, lo ideal es comenzar con cosas pequeñas. Muchas de éstas juntas son ya logros grandes.
Por lo general, al iniciar nuestro proyecto comenzamos con mucho ánimo y podemos avanzar bastante hasta toparnos por primera vez con pared: Falta de capital, falta de experiencia, falta de claridad, etc.
Es este primer obstáculo el que termina por hacer que nos rindamos. No somos capaces de vencer ese obstáculo, además de que aunque lo superáramos, al poco tiempo nos encontraremos con otro.
“Obstáculo es aquello que ves cuando quitas la vista de la meta”.
Emprender requiere de disciplina, valor, entusiasmo, persistencia y visión, y todas estas características deben ser empleadas para distinguir lo difícil de lo imposible.
Partiendo de la premisa de que no hay imposibles, debemos afirmar que sólo hay cosas difíciles. Elimina de tu vocabulario el “no se puede” y encárgate de sustituirlo por “es difícil pero lo haremos”.
1. Piensa en grande, pero da pasos pequeños.
2. No pierdas de vista tus metas.
3. No te rindas, aunque parezca imposible seguramente sólo es algo difícil.
Haga click aquí para leer más artículos de Emprendedores Anonimos