Los anunciantes deberían entonces crear envíos que estén en armonía con la participación de los usuarios en otras instancias propuestas por la empresa y pensar en invertir también en anuncios móviles para abarcar un espectro mayor.
En este sentido, las campañas de envíos ya no pueden ser planificadas como productos aislados sino que deben estar integradas y tener en cuenta el ciclo de vida de la relación con el cliente y la marca para que no haya un quiebre y los mensajes lleguen de forma oportuna y segmentada.
Con respecto a la consistencia del mensaje, los anunciantes deben asegurarse que durante la integración no se pierda el hilo conductor que distingue a la marca y que conforma su sello.
Además se debe aportar valor para lograr un compromiso con la marca, aumentar la confianza y en definitiva para constituir un contenido de valor para poder ser viralizado.
Por último se debe medir las acciones realizadas para ver hasta donde llega su efectividad y para determinar las posibles mejoras a la hora de buscar dar con la audiencia que se busca, en el momento oportuno.
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