Consejos para el Entrevistador Alicante Valencia

Preguntar sobre las expectativas salariales al principio de la entrevista es una práctica frecuente y también errada. Si en una entrevista de trabajo el seleccionador empieza preguntando por las expectativas salariales, es evidente que se ha comenzado con mal pie…

Beltran Aleman Jesus
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Asesores Economicos Publicos S.L.
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Valencia, Valencia
 
Gestycon Centro de Gestion y Contabilidad de Negocios S.L.
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CASTELLON, Valencia
 
IBORRA Y DE LA CHICA S.L.
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Adraibor S.L.
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Creyf's Trabajo Temporal Ett S.A.
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OVE Onda Asesoria Empresarial S.L.
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Onda, Valencia
 
Soriano Lopez Mercedes
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PLAZ CRONISTA CHABRET 8
Sagunto, Valencia
 

Consejos para el Entrevistador

¡y no es que sea errado hacer la pregunta!… Pero sí que hay que saber cuándo es el momento justo para exponerla.

Criticando un poco la labor y las actitudes de los seleccionadores en general; considero que realizar la consabida pregunta sobre las expectativas salariales al inicio del proceso de selección o justo al comenzar la entrevista, es una mala práctica. Sobre todo, si se está tratando con candidatos para cubrir posiciones de mandos medios o niveles inferiores.

Es así, como muchos seleccionadores continúan pensando (erradamente), que haciendo esta simple pregunta lo antes posible, pueden conseguir la información que necesitan para comenzar a tomar decisiones, o para usar la respuesta del candidato como herramienta de “filtrado rápido”, e incluso como una forma de evitar perder el tiempo… Aunque lo que en verdad terminan perdiendo, son las posibilidades de encontrar a los mejores candidatos para el perfil ofertado.

Otra desventaja de hacer esa pregunta a destiempo, es que plantea posibles prejuicios por parte del candidato, que luego marcarán y condicionarán toda la entrevista, así como la conducta del mismo.

A partir de allí estará a la defensiva, afectando así toda la sesión; ya que hacer esta pregunta “de entrada” equivale a decir: “no me importa cuál es tu potencial ni tu vida laboral, sólo quiero saber cuánto quieres cobrar”…

Hay que recordar que la determinación del sueldo y las aspiraciones son, en ese momento, un factor meramente secundario en el proceso de selección… Encontrar al candidato con el mejor perfil para el puesto a cubrir sigue siendo el objetivo primario de la entrevista.

Otro problema que presenta el hecho de hacer esta pregunta “tan temprano”, es que el candidato tenderá a “cotizarse al alza” proponiendo una cifra alta, pues al no saber nada más, considerará los valores que ya tiene de referencia en su mente, como: su sueldo anterior (o actual), lo que ha investigado, lo que marca el mercado, sus aspiraciones soñadas, etc.

Así que una vez respondida la pregunta y al encontrarse “vacío de opciones”, y por ende, con pocas posibilidades de poder negociar, será más difícil que luego (al cierre de la entrevista), acepte alguna oferta por debajo de lo expuesto. Pero no porque no le interese aceptarla, sino porque ya dijo una cantidad superior, y si la acepta sería como auto desvalorizarse…

Por lo general, el seleccionador termina por desvalorizar al candidato ofreciéndole una cantidad inferior a lo que él/ella había propuesto… Así que en ese momento, se ha perdido a un buen candidato que no aceptará menos de su valor. Pero que de haberse hecho bien, posiblemente si hubiese aceptado lo que se estaba ofreciendo sin presiones ni prejuicios.

Si eres entrevistador, ten en cuenta que tú ya conoces las respuestas, el candidato no… Es imposible saber si un candidato, con un perfil adecuado para el puesto, está dispuesto a negociar si empiezas haciendo esta pregunta.

Por último, ¿cómo te sentirías si en una entrevista te hacen a ti esta pregunta apenas empezar? ¡Piénsalo! Y recuerda que se aprende más poniéndose en los zapatos del candidato que actuando sólo como entrevistador.

Bonus track para seleccionadores: Bueno, digamos que has encontrado a un candidato “perfecto” para el puesto y además has seguido mi consejo dejando la pregunta para el final. Pero aún así, las expectativas del candidato sobrepasan el sueldo a ofrecer… Pues bien, le puedes decir esto:

“Observo en ti mucha capacidad para llevar el puesto ofertado y pienso que tu perfil se adecua bastante bien a la oferta, no obstante te confieso que no estamos preparados para una expectativa tan alta. Nosotros podemos ofrecerte ahora mismo X cantidad… [haces una pausa] …De todas formas, no veo razones para anticiparnos y prefiero que lo pienses con calma y nos hagas saber tu respuesta en un par de días si te parece bien, yo por mi lado me comprometo a exponer tu propuesta a mis superiores, pues a la final son ellos los que deciden”.

Por lo general, y ya fuera de la tensión de la entrevista, la mayoría acepta la oferta. Aunque lo más importante de esta acción o de estas palabras que te sugiero, es que pospones la respuesta y no te arriesgas a perder un candidato potencial de buenas a primeras… Al mismo tiempo puedes revisar con la empresa cliente (o con tus superiores), la posibilidad de darle al candidato lo que pide, o al menos ajustar el importe a su favor.

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