Para combatir la incertidumbre, Raúl Martín intenta anticipar lo que puede suceder en el futuro, poniéndose en el mejor y en el peor de los casos para estar preparado ante lo que pueda llegar: “He hecho tres escenarios posibles sobre lo que puede ocurrir en el futuro. Podemos estar un poco peor que el año pasado; retroceder al nivel de hace 10 años o cerrar. Y sobre esto me voy mentalizando. Mi impresión es que estos años de bonanza económica ahora desaparecen y volvemos al nivel de cuando empezamos: menos personal, un local más pequeño, menos publicidad, menos de todo. Y más competencia. Es un sentimiento de retroceso, pero mi sensación es que nos podemos adaptar”.
El diseño de escenarios te ayudará a definir una estrategia, que debes contar bien a tus empleados. “La incertidumbre es una consecuencia del miedo. Y del miedo se sale con un plan. Bueno o malo. Tener un plan elimina los rumores, concentra toda la energía en llevarlo a cabo, se reduce el miedo, se genera confianza, porque los trabajadores ven que hay una meta. ¿Qué hace el Gobierno cuando hay una crisis? Sale en televisión y dicen que tienen un programa anticrisis. Así reducen la tensión. Pues es lo mismo”, dice San Segundo.
Hazles participar en las soluciones
No nos engañemos. Cuando un empresario toma decisiones tan duras como despedir a una parte del equipo o pedir más esfuerzos a cambio de menos, es difícil que los empleados lo asuman con una sonrisa. Por eso debes estar preparado para mantener tus decisiones con firmeza, siempre que sean razonadas.
En este sentido, la principal clave está en ser realista. Puedes equivocarte en tus decisiones si existe un conflicto entre la situación real que tienes delante y la emocional, como le sucedió a Rafael Gallego al gestionar la crisis de aureolighting.com: “No quería tomar la decisión de despedir a mi plantilla, pero tenía que hacerlo. Lo solucioné mejorando aspectos como el autoconocimiento, la capacidad para generar alianzas con la gente que me rodea. Así he conseguido tomar decisiones de una forma más consciente, decisiones con coherencia para no tener dudas”.
Como en Fuenteovejuna
Una forma de evitar este conflicto entre el deber y el querer es compartir la responsabilidad de la toma de decisiones. Así resolvió Rafael Gallego su dilema personal: “Es importante compartir la situación a un nivel horizontal. No actuar con la idea de empleado-jefe, sino ser muy transparente y poner la situación encima de la mesa. Buscar la colaboración del equipo en la búsqueda de soluciones, sin perder de vista la realidad. Tener capacidad de acción ha sido muy importante para mi equipo. Optamos por la reducción de la plantilla, pero sin romper del todo la relación laboral. Hoy siguen colaborando con la empresa”, explica.
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