“La autoridad consiste en que quienes te rodean hagan lo que tú quieres por tu valor personal. La lucha por la autoridad se basa al 100% en tus propias cualidades. Cambia el concepto de lucha de poder por el de autoridad”, insiste Luis Cuenca, profesor de Dirección de Recursos Humanos de EAE.
Muéstrate más débil de lo que eres. “Una operación militar implica engaño. Aunque seas competente, aparenta ser incompetente. Aunque seas efectivo, muéstrate ineficaz”. Oculta tus intereses: procura que lo que la empresa pueda ver de ti se ajuste a lo que a ti te interesa que se vea.
Deja que tu adversario se queme. Como se recoge en el libro, “si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas”. Prueba a acercarte “ingenuamente” a los partidarios de tu contrincante para obtener información y, si tienes pruebas de que no está jugando limpio, utilízalas en su contra. También puedes intentar desgastarle antes de la batalla, jugando tu papel de víctima y creándole a él una imagen de culpable.
Escoge el momento adecuado. A veces hay que saber ceder y dejar el paso libre a un adversario peligroso o, por lo menos, con más tablas, y esperar a que vengan tiempos mejores. “No siempre te interesa ser el primero en llegar: debes ser lo suficientemente paciente para analizar con objetividad cuál es el mejor momento para entrar en la lucha”, insiste Julián Rodríguez, mediador de conflictos y consejero delegado de BIM.
Conócete a ti y a tu rival. De lo que se trata es de conocer tus fortalezas, debilidades y metas. Pero, también, de analizar qué ve tu adversario en ti que le hace percibirte como un enemigo. Si tu rival tiene un punto de vista y una razón para detectarte a ti como enemigo, analízalo y utilízalo en tu favor. Con habilidad se puede transformar a un enemigo en amigo”, insiste Gutiérrez.
Finge más poder. Es decir, en una lucha de poder tan importante es lo que hay como lo que cree tu rival que hay. Si le haces creer a tu adversario que tienes más poder, información, aliados o contactos de los que realmente tienes, es más fácil hacerle flaquear y reducir su energía en esta guerra.
Desarrolla la observación. “Cuando el enemigo está cerca, pero permanece en calma, quiere decir que se halla en una posición firme. Cuando está lejos, pero intenta provocar hostilidades, quiere que avances”. En definitiva, intenta conocer la posición de tu enemigo, rival, adversario antes de entrar en una lucha de poder. No te dejes enredar por sus estratagemas.
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