Estos casos prácticos, protagonizados por personas de carne y hueso, pueden ser verdaderamente útiles para tu negocio y para tu marca por muchos motivos.
¿Por qué son tan útiles las historias reales de clientes? Nos lo cuenta John Williams, presidente de LogoYes, en la revista Entrepreneur. Como siempre, un resumen con lo más interesante:
1. Son memorables
Las historias reales son memorables, y hacen que tu marca sea también más fácil de memorizar. Se quedan fijadas en la mente de los clientes, muy especialmente si son capaces de pulsar alguna de las cuerdas sensibles de la gente que visita tu blog o tu sitio web.
2. Van mucho más allá de los típicos mensajes promocionales
La gente es muy escéptica con los típicos mensajes promocionales, muchas veces vacíos y repetitivos. “Soy muy bueno en lo mío”. “Sí, seguro…”, piensa la gente. Frente a la frialdad de los eslóganes, las historias son capaces de mostrar las cualidades que hay detrás de un profesional sin sonar a hueco.
No tengas ninguna duda: un caso práctico que aporte unos cuantos detalles sobre cómo resolviste un proyecto para alguien de carne y hueso hará más por tu marca que 1000 mensajes promocionales.
3. Dan credibilidad a tu trabajo
Las historias son creíbles, y si están bien hechas, pueden causar incluso un impacto emocional sobre tus posibles clientes.
4. Aportan ventaja competitiva
Todavía hoy, la mayor parte de los profesionales y empresas no aprovechan al máximo las historias de sus clientes para reforzar su labor de marketing. Así que, si tú lo haces, te estás destacando de la competencia.
5. Son absolutamente flexibles
Las historias de usuario son como una navaja suiza para tu personal branding. Pueden ser largas o cortas, anónimas o atribuidas a un cliente o empresa real. Puedes seleccionar detalles diferentes de la historia según intentes acercarte a diferentes audiencias y públicos objetivos. Además, esas historias pueden adaptarse a cualquier formato de comunicación: un folleto, una página web, un anuncio, un vídeo, etc.
6. Podemos ajustarlas para reflejar nuestros mejores atributos
Podemos seleccionar las historias que más nos interesan, y de esas, las que mejor reflejan las virtudes de nuestro trabajo y de nuestra marca.
De la misma forma que una empresa inteligente reflejará en el logotipo su atributo más relevante (confianza, innovación, etc.), tú puedes seleccionar y trabajar tus historias de clientes y usuarios para trasladar tus puntos fuertes a un mensaje creíble.
Además, ese mensaje cuenta con importantes refuerzos psicológicos: está hecho con datos y circunstancias reales y, al ser una historia que le pasa a alguien, cuenta con el atractivo de la acción, que va más allá de una simple frase estática.
7. Son reciclables
Las historias son reciclables. El trabajo que inviertes al construirlas se ve recompensado, porque no sólo vas a utilizarlas una vez, ni en un único formato. Puedes ajustarla, alargarla, acortarla, afinarla, y todo lo que se te ocurra para cumplir mejor tus objetivos de marketing.
8. Ya están ahí, listas para usar
Si tienes algún cliente satisfecho, entonces ya tienes una historia. Puede que incluso no te hayas dado cuenta, pero es así. Eso significa que tu trabajo ha dado sus frutos, y que tienes algo positivo -y real- que contar a tus clientes potenciales.
Si no tienes ningún cliente satisfecho, bueno, entonces no te preocupes por las historias, porque es muy posible que dentro de poco estés fuera del negocio.
Empieza ahora a construir tus historias
-Encuentra las historias dentro de tu experiencia profesional. Crea una lista con proyectos interesantes y clientes satisfechos.
-Analiza la lista: ¿Qué valores puedes destacar? ¿Cuáles te interesan más para promocionar tu actividad?
-Obtén detalles sobre la experiencia de tus clientes.
-Toma ese material en bruto y redacta con él historias reales.
-Después de haberte informado bien, y de haber redactado con inteligencia, aplica esas historias en los medios a tu alcance: tu sitio web, tu blog, etc.
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