-Legalidad y obligaciones. En ningún caso debes firmar un contrato sin antes comprobar que se adapta a las leyes vigentes, y asegurarte de que no contiene cláusulas que consideres abusivas o injustificadas. Además, debe recoger un plazo de vigencia suficiente para que recuperes la inversión inicial, integrar tus derechos y obligaciones como franquiciado, y reflejar las obligaciones y derechos del franquiciador.
-Incumplimientos. En cuanto a los aspectos conflictivos, el contrato tiene que especificar las causas de rescisión del mismo y la competencia judicial en caso de incumplimientos por cualquiera de las partes firmantes; así como especificar claramente los incumplimientos de ambas partes que se consideran de tipo leve o grave.
-Flexibilidad. Exige que el contrato contemple la posibilidad de que se puedan producir cambios posteriores en la composición del accionariado de la empresa franquiciada. Cúbrete las espaldas comprobando que existe una cláusula donde se establezca que, en caso de fallo en la distribución del franquiciador, puedes recurrir a otros proveedores. Y no permitas que el franquiciador se arrogue el derecho a impedirte ejercer una actividad comercial similar a la de la franquicia que abandonas al finalizar el contrato durante un plazo superior a un año.
Plazo razonable
El esfuerzo y la inversión del franquiciado pueden evaporarse si el franquiciador no le renueva el contrato, tras el plazo de ...
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