Si te sientes identificado como emprendedor “sabelotodo” es hora de que hagas un ejercicio:
1. Busca referencias de profesionales entre tus conocidos y amigos, pide presupuestos y TERCERIZALA.
2. Una vez que esté el profesional trabajando, déjalo trabajar. Opina únicamente cuando él te lo pida.
3. Una vez terminado el trabajo analiza honestamente los resultados.
- ¿Cómo resultó la tarea?
- ¿Tú la hubieras hecho mejor?
- ¿Cuánto tiempo ahorraste por no hacer la tarea?
- ¿Qué hiciste durante este tiempo?
- ¿Volverías a contratar al profesional?
4. Haz una lista de las tareas que tu haces y que podrías delegar en alguien que seguramente las hará mejor que tú.
5. Elige de esa lista una tarea que implique bajo riesgo si no resulta como tu quieres y que tercerizarla no sea muy costoso. Algunos ejemplos clásicos para proyectos en Internet pueden ser:
- Diseño
- SEO
- Redacción de contenidos
- Administración de campañas Publicitarias
- Atención al Cliente
Un cliente decide contratarte por tu experiencia en tu área de conocimiento. Hasta aquí todo va bien, pero a la hora de comenzar a trabajar, tu cliente cree que sabe más que tú y te comienza a decir cómo tienes que hacer las cosas (y encima completamente al revés de lo que tu harías).
El cliente con su ego muy alto, pero por muy poco tiempo. Tarde o temprano, al no obtener los resultados esperados, y con los honorarios profesionales ya invertidos, se da cuenta que el profesional tenía razón.
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